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Dice la leyenda que el perejil crece tan lento porque tuvo que viajar nueve veces hasta el infierno antes de que finalmente brotase. Se dice que se puede acelerar el proceso plantando las semillas en Viernes Santo, que es el único día del año que el diablo pierde su poder. Durante la Edad Media esta leyenda provocó la creencia en la mala suerte asociada al perejil. Aún así, la gente lo utilizaba para protegerse de las brujas y los espíritus malignos.
Para los romanos y los griegos, el perejil era un símbolo de alegría y jolgorio. Los vencedores de las competiciones eran galardonados con coronas de perejil. La gente también llevaba coronas de perejil porque se creía que el perejil prevenía la embriaguez.
El perejil presenta diferentes variedades de hojas y raíces. Las hojas pueden ser lisas u onduladas. El perejil liso es más aromático. Pero el perejil rizado es más decorativo y a menudo es utilizado para adornar los platos. Mientras que la hoja del perejil se consume cruda, su raíz se utiliza frecuentemente en sopas.
Como condimento, el perejil goza de una fama mundial (por ejemplo, como condimento aromático para realzar platos de carne o verdura). Varias salsas pueden ser preparadas con perejil. La salsa más popular en Alemania, la “Salsa verde de Frankfurt”, está basada en el perejil. El perejil y el ajo troceados, y mezclados con aceite de oliva, componen una salsa mediterránea deliciosa para carnes asadas a la parrilla.
Medicina basada en hierbas El perejil es rico en vitaminas A, B1, B2, C y E y contiene grandes cantidades de magnesio y hierro. La naturopatía lo utiliza para tratar desórdenes circulatorios y digestivos, así como calambres.
Las máscaras y las lociones faciales basada en el perejil se utilizan a menudo para tratar problemas de piel. Meta un manojo de perejil en un envase cerrado con alcohol de 70 grados y deje que repose durante dos semanas. Páselo luego a través de un filtro de papel y mézclelo con agua destilada.
Tres vasos con licor de miel de perejil al día ayudan a deshidratar el cuerpo. Añada dos cucharadas de vinagre de vino por cada 20 tallos de perejil y hiérvalo durante unos cinco minutos. Luego añada entre 80 y 169 gramos de miel y un litro de vino mientras hierve a fuego lento durante otros cinco minutos; luego viértalo a través de un filtro de café.
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