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Hay varias formas de hacer crecer los tallos y brotes:
1. Conservación en tarro Usando un bote de conservas (o tarro de mermelada) y un material de mallas finas, por ejemplo, una gasa absorbente o una tela mosquitera, es bastante sencillo crear tu propio germinador. Se colocan las semillas en el tarro y se sumergen en agua de manera que puedan absorber la humedad. Pasadas unas horas, se escurren las semillas para que estas obtengan el oxígeno. Para terminar se fija el material de mallas finas sobre la apertura del tarro y se coloca en el ángulo de un contenedor. Después, se aclaran los brotes varias veces al día y el agua cae sobre el material.
2. Contenedor del brote Esta caja es una alternativa profesional al bote de conservas o al tarro de mermelada. Comprende un tubo de plástico con tamices que se atornillan a ambos lados. Así, las semillas pueden ser aclaradas con el agua que se desprende. La posición inclinada del contenedor del brote permite que el agua sobrante se caiga.
3. Germinador Los germinadores comprenden varias bandejas germinadoras que se almacenan las unas sobre las otras. Bajo éstas hay una bandeja de base; sobre la bandeja más alta se encuentra la tapa. Las bandejas se mojan con el agua vertida por la bandeja más alta. Automáticamente, el agua fluye por todas las bandejas y se recoge en la bandeja de base. Advertencia: ¡Si van a cultivarse diferentes variedades, es necesario prestar la atención a los distintos periodos de germinación!
4. Algodón húmedo o rollos de cocina Este método es particularmente apropiado para las semillas germinadas, como la del lino, el berro y la mostaza, que tienden a formar lodo. Este método evita que las semillas germinadas sean rodeadas por el lodo cuando se aclaran con el agua y se asfixien. Una desventaja consiste en que sólo pueden ser cosechadas las hojas verdes.
Las semillas se colocan en un contenedor sobre algodón húmedo o varias capas de rollo de cocina (si fuera necesario hay que dejar que se preempape de antemano). Para que las semillas no se desequen, tienen que rociarse con agua a intervalos regulares. Para mantener el algodón o los rollos de cocina húmedos hay que colocar pequeñas cantidades de agua en el contenedor.
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