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Aunque la lechuga consiste sobre todo en agua, por lo cual tiene muy pocas calorías, contiene muchos nutrientes. La mayoría de variedades tienen ácido fólico y las vitaminas C, B1, B2 y B6. En cuanto minerales, en la lechuga se encuentran sobre todo potasio, fósforo y magnesio. El hecho de que contenga muy poco sodio y mucho potasio es especialmente positivo, ya que elimina los excesos de líquido en el cuerpo. Generalmente, las lechugas de color verde (oscuro) son más ricas en nutrientes que las variedades rojas o de colores claros (ver tabla).
Las lechugas pueden tener un contenido relativamente alto de nitrato. Éste varía, y depende de la cantidad de nitrógeno en el suelo, del tipo y la cantidad del fertilizante, así como de las condiciones de luz. Si las plantas no reciben luz suficiente, por ejemplo, almacenan nitratos. Por esta razón, las lechugas de invierno y las plantas de invernadero presentan los niveles de nitrato más altos. El nitrato se encuentra sobre todo en los tallos, en las panojas de las hojas largas y en las hojas exteriores. Éstas se deberían quitar antes de comer la lechuga.
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