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El espárrago es cultivado en terrenos con mucha luz, arenosos, que drenan rápidamente y pueden absorber el calor. Principalmente hay dos variedades de espárrago y otros tantos métodos de cultivo: el espárrago blanco se cultiva en montículos a los que se añade más tierra cada año, mientras el espárrago verde se cultiva a nivel de tierra. Las máquinas especializadas de siembra se usan para plantar el espárrago en filas. Es importante que durante el primer período de cultivo sean fertilizados apropiadamente, y se controle los hierbajos y se retiren las frondas de espárrago secas al final del año. La cosecha no se puede recoger durante la primera estación.
En la primavera del año siguiente se añade más tierra a los montículos de los espárragos blancos. Ahora es cuando puede recogerse la primera cosecha, pero sólo durante un período relativamente corto de tiempo. Entonces se deja el espárrago para desarrollar sus hojas, realizar la fotosíntesis y regenerarse. Las hojas secas del espárrago son arrancadas a final de año. Una vez comenzado el tercer año tras la plantación, que es el primer año en el que los productos se encuentran en su momento álgido de producción máxima, los agricultores tapan los espárragos con una cubierta de protección de hojas sobre los montículos. El suelo que hay debajo de las hojas se calienta como un invernadero, lo que permite obtener una cosecha más temprana. Después de la cosecha, las plantas de espárrago son preparadas para actuar de la misma manera los próximos años.
Después de aproximadamente diez años la producción de una huerta de espárragos decae radicalmente y es necesario levantar la tierra y despejar tantas raíces de espárrago como se posible.
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