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Cocinar con gelatina
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Póngale sabor al otoño
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Los champiñones y las setas son los hongos más conocidos y comunes. En la antigüedad, cuando era necesario ir recogiendo las delicadas capas blancas de las setas en los prados y bosques, eran muy valoradas y eran consideradas una delicadeza exquisita. No sin razón, el emperador romano Nerón, que era un entendido de todos los placeres y deseos, los denominó “cibus deorum”, “el plato de los dioses”.

Deliciosa, pero difícil de digerir

Las setas comestibles tiene un valor nutricional muy similar al de las verduras. Contienen minerales como el potasio y el fósforo, y son ricas en vitaminas, principalmente Vitamina D, que es raro encontrar en las verduras. Sin embargo, como las setas, contienen quitina y almidón en sus paredes celulares, son difíciles de digerir. Por esta razón, las setas deben estar cocinadas al vapor o a fuego lento durante unos 15-20 minutos, para que sus componentes sean liberados, y su digestión sea más ligera.

Conservar las setas correctamente

Si se compran las setas frescas, con consistencia sólida y no demasiado húmedas,
se pueden almacenar en la zona fresca del frigorífico durante unos días.

Las setas que se han secado mientras estaban almacenadas pueden ser consumidas si se sumergen en leche antes de cocinarlas. Los sombreros de las setas jóvenes son de un marrón luminoso y semiesférico. Los sombreros de las setas maduras tiene un matiz que va del color rojo al negro.

Las setas frescas son un placer

Los sombreros de los champiñones jóvenes están todavía cerrados y han crecido junto con el tallo. Los sombreros no se abren hasta que la seta no madura y el color de sus láminas cambia de claro a un rosa o marrón oscuro. Las setas frescas deben tener una consistencia firme y compacta. Si el tallo se ha oscurecido esto indica que han estado almacenadas por mucho tiempo.

Los champiñones y las setas se pueden utilizar de muchas formas. Pueden servirse cocidas, al vapor, cocinadas a fuego lento o asadas, y son también sabrosas cuando se comen crudas, por ejemplo en ensaladas. Las setas blancas conservan su color si se deja caer sobre ellas unas gotas de zumo de un limón o vinagre.  Las setas marrones tienen un aroma mucho más intenso.

Aspic con champiñones y verduras

Con un estupendo aspic de champiñón y verduras puedes disfrutar del estado de ánimo propio del otoño en la comodidad de tu propia casa.

Este aspic es un placer deliciosamente ligero gracias a su rica fuente de proteínas -la gelatina-, que no tiene
colesterol ni azúcar, prácticamente nada de grasa y es un delicioso y ligero placer. Un vaso de vino blanco es una
exquisita forma de completar esta delicia culinaria del otoño.

Plato principal
Aspic de champiñón y verduras

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