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Roma, viernes 2 de diciembre de 2005, 8p.m. – Los asistentes desfilan lentamente dentro de la “Sala Rotunda” – decorada con adornos navideños- del hotel de cinco estrellas “Intercontinental De La Ville”. Los ganadores del “Concurso Internacional de Cocina GME 2005” y sus acompañantes van llegando uno a uno para dar comienzo a la estancia de fin de semana en la Ciudad Eterna con un brindis de bienvenida.

Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Holanda, Gran Bretaña y España. Durante todo el año los Productores Europeos de Gelatina (GME), junto con renombrados representantes de medios de comunicación han buscado a los mejores cocineros de gelatina no profesionales en estos siete países. De acuerdo con los dos primeros eventos celebrados en París y Madrid, la ceremonia de este año en Roma también consistió en un fin de semana donde lo más destacado fueron los momentos culinarios y culturales. Y, de nuevo, los jurados nacionales de este año tuvieron que hacer frente a muchas dificultades a la hora de seleccionar a los mejores chef de gelatina entre los excepcionales cocineros no profesionales que presentaron sus recetas.
La selección final de los mejores creadores de recetas por país fue la siguiente:
Bélgica: Claudia Stoops, Croqueta de fresas y plátano con galletas caramelizadas de canela y almendras sobre una gelatina de fruta roja y grosellas negras. Alemania: Thekla Schmailzl, Ingenioso pastel de cebra. Francia: Martine Aggery, Terrina de queso brousse con pesto Italia: Roberto Gracci, Flan de requesón de hierbas, langostinos y gelatina de tomate verde Holanda: Liesbeth Wijnvoord, Flan Liesbeth de jegibre con miel y lavanda España: Oscar Bienzobas López, Rulo de rape y pulpo con espuma de piquillo Gran Bretaña: Helen Clark, Sueño de fresas con aroma a cielo
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"Concurso de Cocina GME"
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Las mejores recetas del tercer "Concurso de Cocina GME" en Roma.
Más...
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Con la asistencia de tantos cocineros no profesionales, no es de extrañar que los participantes estuvieran deseosos de intercambiar recetas durante la primera cena que tuvieron juntos. Pero esa tarde fueron ellos mismos, los ganadores, quienes fueron invitados a una exquisita comida de cinco platos como un preludio de la “puesta de sus propios delantales” al día siguiente.
Propinas creativas de un chef profesional El sábado por la mañana Antonio Sciullo, el afamado chef romano, invitó a los participantes a su propio taller de cocina “A Tavola con lo Chef” para una exclusiva lección de cocina. Tras una breve introducción, los cocineros fueron al grano: trocear, hervir, cocer y decorar con sumo cuidado.


Bajo la atenta mirada del Chef Antonio, los cocineros aficionados, rápida y fácilmente, realizaron innovadoras creaciones de gelatina tanto para el gusto como para la vista.
Los cocineros europeos del año El hecho de que todos los participantes tuvieran lo necesario para ser cocineros profesionales era evidente, no sólo durante el curso de cocina, sino desde que presentaron sus destacadas recetas. Pero antes de que los ganadores tuvieran una oportunidad para mostrar los platos que ellos habían creado, era hora de que sus destacadas realizaciones fueran reconocidas. El presidente de GME, Patrick Goznes, y el representante italiano de GME, Luciano Testa, presentaron a los ganadores con el “Premio de Cocina GME 2005”.

“Las creativas recetas realizadas por los participantes han excedido, de nuevo, nuestras expectativas”, dijo un encantado Patrick Goossens. “Todas las diversas creaciones realizadas con gelatina de siete países europeos demuestran lo versátil que es la gelatina natural”.
Cena de despedida en un lugar histórico. Después de la entrega de premios se invitó a los participantes a una exquisita comida servida por el propio Antonio Sciullo, así como a una visita turística a través de la impresionante e histórica capital italiana. El evento final transportó a los concursantes en el tiempo hasta la antigua Roma donde degustaron las especialidades italianas con el acompañamiento musical del grupo Synaulia, cuyos instrumentos son idénticos a aquellos que hace tiempo tocaron alguna vez. Gladiadores y mimos proporcionaron una excitante diversión entre plato y plato. La medianoche llegó rápidamente. Era tiempo para que los participantes dejaran el histórico telón de fondo de la Via Appia Antica y volvieran al hotel.

Decir adiós a la fascinante ciudad no fue tarea fácil durante la mañana del soleado domingo. Muchas monedas se lanzaron a la Fontana di Trevi que, de este modo, aseguraban que algún día todos ellos volverían a Roma.

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