Delicado postre de baya de gelatina Durante miles de años la miel ha sido indispensable, tanto en la cocina como en la panadería. Su amplio rango de variedades proporciona una importante paleta de aromas, convirtiéndola en el ingrediente ideal para una infinidad de platos.

El ingrediente dorado de las 1001 utilidades La miel es una delicia, y no sólo esparcida sobre pan fresco o en un panecillo. Las variedades suaves de la miel, como la miel de acacia y la miel de trébol, son particularmente convenientes para endulzar té, muesli, postres cremosos, ensaladas y vinagretas. Las variedades más fuertes como la miel de pino o la de brezo están recomendadas, por el contrario, para preparar pan de jengibre o como aderezo para los asados. En la gastronomía asiática, la miel se usa frecuentemente para enriquecer los platos avícolas. Los panales, en los que la miel se divide en secciones dentro de las celdas ocultas, se vende popularmente a modo de chicle o caramelo.
Dulce y afrutado postre – Se derrite en la lengua La miel queda especialmente bien presentada cuando se combina con una proteína natural como la gelatina. El delicado postre de baya de gelatina no supone un placer sólo para la vista. La gelatina, gracias a sus propiedades especiales, aporta una consistencia única a este ligero postre. Se derrite a temperatura corporal y, por ello, se derrite en la boca en el sentido más literal de la expresión. Aunque por sí sola tiene un sabor y un olor neutro, permite un desprendimiento óptimo de sustancias aromáticas, lo que supone una intensa experiencia palatal. La combinación de la ligera dulzura de la miel con la afrutada acidez de la baya origina una experiencia realmente gustosa.
Sorprenda a sus invitados con esta refinada y sencilla receta:
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Postre de baya de gelatina
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