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Tanto recién envasados de la tienda como cultivados de manera económica y discreta en la ventana de casa, los brotes y tallos tienen gran sabor y confieren a muchos platos un toque especial. Dependiendo de los tipos de brotes o tallos, los platos pueden tener un sabor neutro, especiado o incluso picante.
Alimentos ricos en nutrientes, conquistando Europa Los brotes y tallos son desde hace mucho tiempo un ingrediente básico de la dieta del lejano Oriente, y ahora están experimentado una creciente popularidad también en la cocina europea. Así, complementan ensaladas, platos asiáticos de arroz, rollos y guisos vegetarianos, dips y salsas de una manera excelente. Pero los brotes y tallos no sólo aportan beneficios por su sabor, sino que además tienen mucho que ofrecer a la hora de hablar de los nutrientes (más información). Los nutrientes se retienen mejor cuando los brotes se consumen crudos. En los platos calientes, deben ser añadidos poco antes de servirlos.
Un placer fresco de primavera Una idea de una receta ligera con tallos es una crema de requesón y manteca de leche con brotes de alfalfa y rábanos. Los brotes de alfalfa – el nombre proviene del árabe y significa “buena comida”– con su sabor fino y especiado, combinan muy bien con los rábanos. Gracias al uso de la gelatina, la salsa adquiere una consistencia especialmente cremosa y se deshace en la boca. Esto la convierte en un dip sofisticado para acompañar tiras crujientes de verdura – a la vista de la llegada de temperaturas más elevadas es un tentempié ideal entre horas o una alternativa deliciosa y baja en calorías a los snacks como las patatas fritas. Pruebe esta salsa cremosa y sabrosa con la sensación única en la boca que produce la gelatina. Disfrute preparándola y “Bon Appetit”.
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Guarniciónes |
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Crema de requesón y manteca de leche
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