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Tanto si es para una fiesta de cumpleaños como para una sencilla visita de amigos la tarta de fresa es una de las más deseadas y, del mismo modo, es la favorita entre los niños. Pero lo mejor de todo es que las fresas no sólo saben bien, sino que son además buenas para ti.
Pequeñas bayas, gran impacto El ser humano ha recolectado fresas salvajes desde la Edad de Piedra. La fresa de jardín con su fruta de gran tamaño, sin embargo, apareció por accidente debido a la hibridación de dos especies. Dado que las fresas son muy delicadas, lo más apropiado es comerlas o procesarlas inmediatamente después de la cosecha. Si esto no fuese posible, pueden mantenerse cubiertas en el frigorífico durante un par de días o en el congelador durante unos diez meses. Con su alto porcentaje de sustancias de plantas secundarias, es conocido que las fresas son indicadas para prevenir enfermedades cardiovasculares y que, además, producen un efecto anti inflamatorio. Del mismo modo, contienen más vitamina C que las naranjas o los limones. El porcentaje dentro de la fruta madura puede ser incluso un 20 por ciento mayor que el de la fruta que no ha madurado de forma óptima. Sin embargo, la fruta roja no sólo está llena de nutrientes – pese a su dulzor es también baja en calorías.
Tarta de queso con Fresa Estar sentado al sol disfrutando de una taza de café con un trozo de tarta de fresa – especialmente popular en los meses de verano- es un placer del que nadie se debería privar. El nombre latino de la fresa, Fragaria vesca, la describe de modo muy adecuado como “fragancia comestible”. Su dulce fruta mezclada con crema de queso transforma esta tarta en una delicia veraniega. La gelatina le asegura una firme consistencia y, al mismo tiempo, se derrite en tu boca de una forma deliciosa. Disfruta los últimos meses del verano con una riquísima tarta de queso con fresas.
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Tarta de queso con fresa
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