Hecho en casa: Calabaza en conserva ¿Has cocinado algo con calabaza este año? No sólo existe una amplia variedad de calabazas, sino que hay muchas maneras de cocinarlas. Esta verdura extremadamente versátil, puede freírse, cocinarse al vapor, cocerse, gratinarse, molerse o incluso ser guardada en conserva.
Dependiendo de la manera de preparación, el sabor de una calabaza puede ser desde afrutado hasta picante, y es absolutamente deliciosa acompañada de carne frita o asada. Otra alternativa, puede ser servirla como un postre refrescante. Las calabazas gigantes, también conocidas como squash de invierno, son una variedad que se presta a ser guardadas en conserva. Tienen una piel gruesa y firme, que en cualquier caso debe ser retirada antes de ser cocinarse. Otra alternativa posible es la calabaza japonesa Hokkaido, a pesar de pertenecer a la misma familia de calabazas, puede ser utilizada íntegramente, debido a su suave piel comestible.
Conservarla paso a paso Dependiendo del tipo de calabaza, primero se le retira la piel y las semillas. La pulpa luego debe ser aclarada con agua fría y cortada en trozos. Los trozos de calabaza se hierven por poco tiempo y se introducen después en recipientes limpios de conserva. A continuación, se añade una mezcla que suele elaborarse con vinagre, sal y azúcar. La miel también puede utilizarse como endulzante. Para dar un toque especial se puede recurrir al clavo, jengibre, la canela o la vainilla. Finalmente, se sella los recipientes y se ponen al baño María entre 20 y 30 minutos.
Conservada así, la calabaza puede ser utilizada por los amantes de la cocina en cualquier momento del año. En dos o tres semanas, el sabor de la calabaza en conserva madura a la perfección y está lista para ser cocinada -por ejemplo como en nuestra receta de vacaciones de invierno-. En ella, la calabaza es uno de los ingredientes de una deliciosa gelatina de ganso junto con cebollas perla y guindillas. Esta receta tiene un sabor condimentado y picante, que gracias a la gelatina se derrite deliciosamente en tu boca. Patatas fritas y una salsa remoulade son perfectas para acompañar este plato.
¡Esperamos que disfrutes intentando elaborar esta receta!
¡Feliz Navidad!
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Plato principal
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Gelatina de ganso con cebollas perla, calabaza y guindillas
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