
No hay duda de que la fabricación de mezclas gelatinosas se remonta al Antiguo Egipto. Además, las fuentes muestran que hace muchos siglos en los banquetes se incluían manjares especiales elaborados con gelatina, como trucha o frutas.
El francés Papin da noticia de un proceso para obtener una mezcla gelatinosa a partir de huesos.
El uso de la palabra gelatina (del latín: gelatus = rígido, helado) en las lenguas europeas se remonta a esta época aproximadamente.
Se otorga en Inglaterra la primera patente del sector de los adhesivos por la fabricación de una cola de carpintero. El adhesivo natural está fabricado a base de gelatina, entre otras cosas.
Los importantes descubrimientos del doctor inglés Richard Leach Maddox llevan a un avance decisivo para la fotografía. El doctor revela una placa seca con una capa de gelatina de bromuro de plata que es tan sensible como la placa húmeda que se utilizaba hasta entonces. Posteriores investigaciones llevan a Charles Bennet a presentar un método de placa seca satisfactorio. Una de las principales ventajas de esta nueva tecnología es que el tiempo de exposición de la fotografía es mucho más corto.
Este año se considera un hito en la fabricación moderna de gelatinas. Gracias a la instalación de pequeñas fábricas se producen grandes cantidades de gelatina de manera industrial.
A partir de 1950 la industria de la gelatina intensifica sus avances tecnológicos y hace enormes progresos para lograr los actuales estándares en la producción y calidad de sus productos.
Se funda la asociación europea de fabricantes de gelatina GME (Gelatine Manufacturers of Europe) para que represente los intereses de los fabricantes de gelatina de Europa Occidental.
Un estudio internacional promovido por GME en 1999 bajo los auspicios de la Comisión Europea confirma nuevamente que las normas sobre materias primas y los procesos de producción de gelatina vigentes garantizan la máxima seguridad a los consumidores.