La lavanda es una auténtica todoterreno. Muy apreciada por su fragancia desde tiempos inmemoriales, se utiliza para fines medicinales debido a su efecto positivo en la mente y el organismo. Muchos estudios científicos destacan el efecto calmante y relajante de la lavanda auténtica y del aceite de lavanda. En la cocina, la lavanda es una especia de moda y aporta un interesante toque a muchos platos. En la actualidad, puede incluso encontrarse, por ejemplo, en la conocida mezcla de especias "Hierbas de Provenza".
Un lujo extra: miel de lavanda
La miel de lavanda es un manjar especial por su escasez, pero increíblemente sabroso. Algunos la llaman la Reina de las Mieles. Su color va de marfil a amarillo paja dependiendo de donde se cultiva y del tipo de lavanda utilizada. En cualquier caso, es muy ligera, delicadamente cremosa, ligeramente aromática y de sabor muy suave. La miel de lavanda se produce habitualmente en la región de la Provenza al sur de Francia, donde se encuentran los campos de lavanda más grandes y hermosos. Los apicultores montan sus colmenas directamente en el perímetro de los campos de lavanda para asegurarse de que las abejas liban el néctar exclusivamente de las flores de lavanda. El periodo de floración de la lavanda es breve, permitiendo sólo la producción de pequeñas cantidades de miel. Esta miel es, no obstante, de extraordinaria calidad.
Una combinación única de miel de lavanda y limón nos abre un mundo nuevo de delicioso placer y añade un sabor inigualable a este postre.
Te deseamos mucho éxito probando esta receta y ¡buen provecho!